En líneas generales la creación de neologismos durante el s. XX siguió las mismas pautas que hemos visto para el
s. XIX. Se observa que crece la proporción de
híbridos grecolatinos a medida que los científicos fueron perdiendo competencia lingüística en latín y griego. También van apareciendo cada vez en mayor proporción palabras que no usan ni el griego ni el latín como base, cada vez son más frecuentes palabras formadas a partir de lexemas ingleses, de apellidos de investigadores o de siglas.