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agujetas[stiffness]
f. pl. (Patol. Traumatol., Reumatol.) Nombre común de la mialgia diferida, dolor muscular que sobreviene tras un esfuerzo no habitual y reiterado, debido, según la hipótesis que hoy tiene más fuerza, a la microrrotura de fibras musculares.
fr. aiguillette [acu(m) lat. 'aguja' + -cula(m) lat. 'pequeña' + -et(te) fr. 'pequeño']
Leng. base: lat. Docum. en s. XV. Docum. en 1441 en esp. Pero hasta 1770 no en la acep. médica aquí recogida. Procede del fr. por lo tanto en esp. no es propiamente derivado de aguja; a pesar de ello, según algunos, la naturaleza punzante del dolor explicaría la relación con aguja; es más probable que en origen se refiriera al dolor de montar a caballo con poco entrenamiento y se vinculara con agujetas en el sentido de 'propina o sueldo que se daba al postillón'. En fr., desde el s. XIV significa 'correa o cinta con un herrete en cada punta, que servía para sujetar algunas prendas de vestir'; docum. en esp. con este significado desde el s. XV.
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Comentario
¿Dolor punzante o dolor del postillón?
A la hora de establecer la etimología de agujetas lo habitual es asociarlo con aguja y a partir de ahí buscar distintas explicaciones. Basta escribir en Google agujetas y agujas en el formulario de búsqueda y uno encuentra cosas como éstas que citamos:

a) “Su [referido a agujetas] síntoma es un dolor intenso y localizado similar al de pequeñas agujas (de ahí el nombre), y supone una disminución de la movilidad y la flexibilidad durante un período entre uno y cinco días...” Wikipedia, s.v. agujetas.

En la misma línea: “A estos dolores se les ha denominado popularmente como agujetas por la sensación que produce de agujas que se clavan en el músculo, que se creía era producto de la cristalización del ácido láctico, algo que es obviamente falso.” www.spainfitness.com

b) “los músculos producen ácido láctico como producto de desecho. Al enfriarse el músculo tras el entrenamiento, este líquido se solidifica mezclado entre los haces de fibras musculares (toma la forma de agujas pequeñas, y de ahí el nombre de agujetas).” Hispagimnasios.com

La explicación b) está demostrado hoy día que es falsa; nada tiene que ver el ácido láctico con las agujetas; hoy se piensa que el dolor se debe a microrroturas de fibras musculares. La explicación a) es más difícil de rebatir, pero tiene cierto aroma a etimología popular que hace sospechar. Aunque no podamos demostrarlo con seguridad absoluta vamos a proponer aquí una explicación alternativa a partir del estudio del la historia del término.

En cuanto a la forma debemos tener en cuenta que si un hablante de español hubiera querido relacionar el dolor punzante con aguja hubiera usado agujas o agujitas. En efecto, en español agujeta no es un diminutivo normal de aguja, tiene un sufijo que procede del francés, provenzal o catalán. Según eso, agujeta(s) procede del fr. aiguillette cuyo significado coincide con el primero documentado en español para agujeta, a saber, en palabras del DRAE, “Correa o cinta con un herrete en cada punta, que servía para sujetar algunas prendas de vestir.” Es decir un cordón o cinta con unas agujas en sus extremos que le dieron el nombre. Aquí vemos un jubón abrochado con agujetas.

Reconstrucción de un jubón del s. XV cerrado con agujetas, www.agenor.be

También podían llamarse así los cordones para abrocharse los zapatos y de hecho en México sigue vigente esa denominación. Pueden encontrarse numerosos ejemplos de estos usos en el Diccionario histórico de la lengua española, s.v. agujeta, Real Academia Española, Madrid 1965.

De esta acepción, que comparten francés y español, este diccionario salta a otra que es exclusiva del español, ‘Propina que el que corría la posta daba al postillón’, con ejs. desde principios del s. XVII, concretamente en 1613 en Góngora, en 1626 en Tirso de Molina. Para pasar de la 1ª acep. mencionada a la 2ª creemos que hay un uso intermedio que no menciona el diccionario aludido, consistente en usar agujetas como ‘objeto de poco valor’, ‘baratija’. Puesto que nos salimos aquí del carril académico citamos en extenso algunos ejemplos:

«El Almirante mandaba dar a cada uno de comer y algunas cuentecillas de vidro [sic] en un hilo ensartadas, sonajas de latón que valen en Castilla un maravedí, y agujetas, todo lo cual tenían por cosa celestial. A hora de tercia envió el batel de la nao a tierra a traer agua; y los indios, con gran voluntad, les mostraron dónde la había...» Bartolomé de las Casas, Historia de las Indias, 1527-1561, p. 564 de la edición de P. Castañeda Delgado, Alianza Editorial (Madrid), 1994; en la narración de la llegada de Colón a Cuba en 1492.

En el mismo contexto del trueque de baratijas por favores u oro podemos leer en Fray Prudencio de Sandoval, Historia de la vida y hechos del Emperador Carlos V, 1604-1618 (edición de la Universidad de Alicante, 2003):

«Si acaso iban españoles allá desde Cuba o desde alguna de las otras islas, no era a poblar ni a predicar, sino a comprar y a vender: porque trataban con gente simple, que a trueque de agujetas y alfileres, cuchillos, tijeras o otras niñerías que entre nosotros no tienen valor, traían ellos mucho y muy fino oro y piedras y otras cosas de grandísimo precio.»

En efecto, en comparación al precio del alquiler de los caballos de posta lo que se pagaba a los postillones era un complemento de mucho menos valor, de ahí, probablemente, que se denominara agujetas el dinero que cobraban los postillones.

Ahora nos queda dar otro salto, el que más nos interesa, que tampoco explica el Diccionario histórico, que se limita a recoger y fechar su uso a partir de 1770; se trata de agujetas con el valor de ‘dolor muscular tras un ejercicio al que uno no está acostumbrado’. Llama la atención que la mayor parte de los ejemplos antiguos de esta acepción usen agujetas como dolor muscular provocado por montar a caballo, especialmente una persona poco acostumbrada a ello. Para empezar el DRAE de 1770, que define esta nueva acepción, que no a aprece en el de Autoridades de 1726, de la siguiente forma:

«Los dolores que se sienten en el cuerpo después de algún exercicio extraordinario o violento, como el de correr la posta, jugar a la pelota, etc.»

En la Encyclopedia metodica. Artes academicos. El arte de la equitación de Baltasar de Irurzun, publicada en Madrid en 1791 leemos la siguiente definición de agujetas:

«Dícense a los dolores que resultan al que monta a caballo (por no estar acostumbrado a este ejercicio) en los hombros, en los brazos y en las entrepiernas.»

Debemos tener presente que la función del postillón siempre estaba unida a montar a caballo. Por un lado, había coches de posta sin cochero, es decir, dirigidos por un postillón montado a caballo, como vemos en esta imagen:

Postillón y coche de posta, www.jbwhips.com

En el caso de alquilarse caballos para montarlos directamente, el postillón acompañaba al viajero o viajeros hasta la siguiente casa de postas y era el encargado de devolver los caballos a la casa de postas de origen, es decir, hacía el vaivén entre dos casas de posta, siempre montado a caballo.

Pues bien, si el sueldo del postillón se llamaba agujetas y si el postillón era la persona más vinculada con el ejercicio de montar a caballo, es bastante comprensible que los dolores de montar a caballo que sufría una persona poco acostumbrada se acabaran designando como agujetas, en la idea de que con las agujetas, en el sentido de ‘propina’, se intentaba recompensar al postillón de los dolores que uno tendría si hiciera su función.

Nos parece una explicación muy verosímil.

Francisco Cortés. Septiembre de 2011.

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