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botica[pharmacy]
1. f. (Farm.) Farmacia, laboratorio y despacho de medicamentos.
2. f. (Farm.) Medicamento.
[ap(ó) ἀπό gr. 'lejos de' (sign. 1 'a partir de') + thēk(ē) θήκη gr. 'caja', 'depósito']
Leng. base: lat. del gr. Antigua. En gr. apothḗkē ἀποθήκη significa 'almacén', en lat. apothēca(m) se usó sobre todo para 'bodega' y de ahí viene esp. bodega, la especialización del término para farmacia es medieval y aparece en lat., fr. y castellano mediev.
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apoteca; botiquín
Comentario
Apoteca, bodega, botica, botiga, boutique, botiquín
Todas las palabras del título pueden encontrarse en el Diccionario de la Real Academia; todas ellas son derivados del término griego apothḗkē, ἀποθήκη, cuyo significado básico es el de ‘almacén’. Aunque la historia de esta palabra es muy conocida, creemos que hay algunas cuestiones que siguen sin resolverse y son de interés.

Vamos a empezar por lo más fácil. La palabra pasó del griego al latín apothēca y se mantuvo en uso hasta latín medieval donde se documenta desde Isidoro de Sevilla en los ss. VI-VII hasta el Renacimiento sin mayores problemas, sólo con alguna variación, como potheca, que recoge el diccionario de du Cange (que ahora, por cierto, se puede consultar cómodamente on-line). El latín tardío desarrolló por derivación el término apothēcārius (documentado desde el s.V). Apothēca siguió manteniendo el significado de ‘almacén’ mencionado, pero a partir del s. I d.C. hay cada vez más ejemplos en los que se usa para ‘almacén de vinos’, sin que desaparezca el originario. En griego, por el contrario, este significado es mucho más tardío (s. IX d.C.) y fue inducido por el latín.

El paso de la palabra desde latín a lenguas romances no plantea tampoco dificultad; incluso es un ejemplo clásico de la sonorización de oclusivas sordas, (apoteca > bodega). La pérdida de la a- inicial se produjo en castellano, catalán, francés, italiano y se explica por confusión producida por el artículo; sin embargo, no en portugués donde tenemos adega. Hasta aquí nada de especial.

Hay una primera anomalía que se explica por pronunciación iotacista que se atribuye a hablantes bizantinos (Corominas-Pascual). Así tenemos, por pronunciar la ē como i, en el sur de Francia botique y al norte, bouticle, que se documentan en s. XIII; mientras que en castellano tenemos botica en 1251 (aunque boticario se documenta antes, en 1134) y en catalán botiga. Por ese procedimiento en español se produjo el doblete bodega / botica. La variante formal se acompañó de una variación en el significado, porque el valor originario de todas estas palabras con -i- era el de ‘tienda’. La explicación de este cambio de significado es que convivieron desde el s. I d.C. los valores de ‘bodega’ y el originario de ‘almacén’; fue a partir de éste que se pasó al de ‘tienda’ antes del s. XII.

(Sobre estas cuestiones, remitimos a un comentario de nuestro buen amigo Ángel L. Gallego o al blog de Alberto Bustos, por citar fuentes internéticas).

Sin embargo todo esto, con ser interesante, no justificaría este comentario en este diccionario. Nuestra extrañeza viene dada por el significado de “farmacia, laboratorio y despacho de medicamentos” en palabras del DRAE. Este valor, junto con los de ‘almacén’ y ‘tienda’, está documentado en latín medieval desde el s. XII (según datos del Mittellateinisches Wörterbuch bis zum ausgehenden 13. Jahrhundert). En francés se documenta un siglo más tarde en las formas apotheque, apoteque y en el derivado apotecaire ‘boticario’. En la misma fecha lo encontramos en alemán apotheke (G. Köbler, Deutsches Etymologisches Wörterbuch, 1995). Las primeras documentaciones españolas de este valor las hemos encontrado (gracias al CORDE) en 1386 en el libro Libro de la caça de las aves de Pero López de Ayala. El idioma que ha mantenido más vivo ese significado ha sido el alemán; en efecto, en francés apotheque y apoteque han desaparecido de los diccionarios hace tiempo y el uso de apothicaire es residual. Algo parecido ha ocurrido en inglés. No cabe duda, también, de que botica y boticario son términos en decadencia. Sin embargo, se mantiene en plena vitalidad su derivado botiquín.

El hecho de que aparezca en latín en el s. XII demuestra que el valor de ‘farmacia’ no tuvo nada que ver con el griego bizantino, al que se responsabiliza de la -i- de botica. Por otra parte en griego no hay ningún rastro de ese valor en ninguna fecha. La especialización por la que se pasó de ‘tienda’, en general, a una concreta, ‘tienda de farmacia’, en varias lenguas y de forma casi simultánea, no creemos que haya sido explicada suficientemente. Me temo que nosotros sólo hemos podido señalar el problema y no resolverlo.

Francisco Cortés. Octubre de 2010.

Las referencias bibliogáficas que se han citado abreviadamente pueden encontrarse aquí.

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