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Lexema: catarata gr. kata-rrā́k-tēs καταρράκτης     'compuerta', 'contraventana'

catarata[cataract]
f. (Patol. Oftalmol.) Opacidad del cristalino del ojo que impide el paso de los rayos luminosos y conduce a la ceguera.
[kata-rrā́k-tēs καταρράκτης gr. 'compuerta', 'contraventana']
Leng. base: gr. Antigua con cambio de significado. En gr. katarráktēs καταρράκτης es 'cascada', 'compuerta', 'rastrillo de puerta de muralla', 'contraventana'; los mismos significados están también en lat. cataractēs (s. I d.C.), después cataracta; tanto en gr. como en lat. en los s. V-VI se documenta el término como 'opacidad del cristalino'; con este valor siguió en época mediev. (documentado en esp. cataracta en 1250, primera lengua moderna que lo atestigua) y llegó a desplazar el término propio de médicos gr. hypókhyma ὑπόχυμα que había pasado por calco a lat. suffūsiōn(em).
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capsulotomía; glaucoma; leucocoria
Comentario
Una etimología difícil y discutida
En este caso, dado que la discusión sobre el término es bastante erudita y un tanto farragosa, vamos a ofrecer en primer lugar nuestras conclusiones:

1.- El empleo de esta palabra para referirse a la opacidad del cristalino no pertenece a época medieval, como mantienen los diccionarios que tratan de la cuestión, porque, de hecho, se puede documentar en la antigüedad tardía.

2.- Este uso metafórico procede probablemente del significado en griego de katarráktēs καταρράκτης, y después en latín de cataracta, como 'contraventana'. Se entendió que las cataratas eran contraventanas que oscurecían e impedían ver la claridad.

3.- En nuestra reconstrucción de la historia de esta palabra la confusión se debió a los traductores árabes que vertieron griego katarráktēs καταρράκτης al término árabe nuzulelma ‘cascada’, cuando debieran haber utilizado uno que en árabe significara ‘contraventana’ o ‘compuerta’. Del árabe lo reintrodujo en latín medieval cataracta Constantino el Africano en el s. XI, relacionándolo con el significado de ‘cascada’.

Por ese error, la explicación habitual relaciona el término con otro significado que tiene en griego katarráktēs καταρράκτης y en latín cataracta (y también, a través del latín, en lenguas modernas); nos referimos al de ‘cascada’, a través del intermediario árabe nuzulelma ‘cascada’. Se entendería la metáfora por la teoría humoral, igual que ocurre con las palabras hypókhyma ὑπόχυμα ’flujo descendente’, calcado en latín como suffusio, que eran los términos con los que los médicos griegos y latinos se referían a esta dolencia. Puesto que, de acuerdo con la teoría humoral, las cataratas se producían por un flujo de humores que bajaba desde la cabeza, se habría pasado por exageración a designarlas con el término que significaba ‘flujo descendente’ en el mayor grado. Este error se une a otro, considerar que el uso oftalmológico del término catarata es medieval. Eso es lo que afirman, por ejemplo, Marcovecchio en su diccionario etimológico o el Oxford English Dictionary y el diccionario de latín medieval de Lehmann-Stroux. Sería Constantino el Africano en el s. XI el primero que usó cataracta en el sentido médico que aquí nos interesa.

En griego, la lengua de origen de esta palabra, katarráktēs καταρράκτης, desde el punto de vista etimológico, es un compuesto de katá 'hacia abajo' + la raíz del verbo rhāssō ῥάσσω 'tirarse encima de' + el sufijo tēs que indica aquí instrumento. Por tanto, como señala Chantraine, es 'aquello que se precipita desde arriba' y tiene en griego dos significados básicos, por un lado 'cascada', por otro 'rastrillo de puerta fortificada' o 'compuerta' porque caen con violencia desde arriba. Sobre el funcionamiento en la antigüedad del mecanismo de los rastrillos en las puertas de las murallas, remitimos al artículo correspondiente de Daremberg-Saglio, s.v. cataracta que puede leerse en este enlace.

En latín, de acuerdo con el Thesaurus Linguae Latinae (TLL), habría que añadir a estos usos los de ‘ventana’, ‘verja’ o ‘celosía’; todos ellos derivados en realidad de ‘rastrillo de puerta de muralla’ o ‘compuerta’. Que estos significados no los recojan los diccionarios de griego no quiere decir que no existieran. Concretamente hay un valor que no recoge el Liddell-Scott de cuya existencia en griego estamos seguros, se trata de katarráktēs καταρράκτης como un adjetivo cuyo valor es ‘con contraventana que se abate desde arriba’, documentado en una inscripción del s. IV a.C., en la que se habla de thyrìs katarráktēs θυρὶς καταρράκτης que debemos traducir como ‘ventana con contraventana’ (1).

Si tenemos todo esto en mente nos resultará muy claro cómo debemos entender este ejemplo (2) del s. V-VI de un autor eclesiástico, Leoncio de Constantinopla, en el que dice, referido a Jesucristo:

Νεκροὺς ἐξυπνίζω τῷ σῷ ὀνόματι κεχρημένος, χωλοῖς τρέχειν παρέχω, τυφλῶν καταρράκτας ἀνοίγω, θάλασσαν χωροβατῶ ... "

Haciendo uso de tu nombre saco del sueño a los cadáveres, invito a los cojos a correr, abro las cataratas de los ciegos, camino por el mar ...". (In uxorem Job et in proditionem Judae 72).

En latín tenemos tenemos unos ejemplos interesantes de Gregorio de Tours, s. VI, en los que dice: «decedentibus cataractis lumen caruit oculorum» y «cum prae umore capitis decedentibus cataractis oculorum aditus haberet … graviter obseratos» (3) ; este último lo podríamos traducir «porque por un humor de la cabeza, al abatirse las contraventanas (o compuertas), tenía las entradas de los ojos gravemente obstruidas». Creemos que, por lo expuesto, en estos textos debe traducirse katarráktēs καταρράκτης o cataracta como ‘contraventana’ o directamente por ‘catarata (opacidad)’.

Téngase en cuenta que Cornelio Celso describe en su tratado de medicina (7.7.14), en el s. I d.C., la operación de cataratas, que se designa técnicamente como reclinación, consistente en desplazar el cristalino mediante una pequeña aguja que se introducía lateralmente por detrás de la córnea, con lo que el paciente volvía a ver, aunque perdía la posibilidad de acomodar.

Referencias bibliográficas en este enlace.

Francisco Cortés. Junio de 2012, remodelación de un comentario publicado en febrero de 2008.

__________

(1) IG II2 463, líneas 76-77.

(2) Encontrado a partir de un rastreo sistemático del término καταρράκτης en todas sus formas en el Thesaurus Linguae Graecae (TLG).

(3) Franc. 5.6 y Mart. 2.19, citado por el TLL; interpretamos que decedentibus es en realidad una forma del verbo decido ‘caerse’, ‘abatirse’.

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