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disnea[dyspnoea]
f. (Patol. Neumol.) Dificultad para respirar.
[dys- δυσ- gr. 'dificultad' + -pnoi(a) -πνοια gr. 'respiración']
Leng. base: gr. Antigua. En gr. dýspnoia δύσπνοια desde Hipócrates, s. V a.C., luego en lat. dyspnoea (s. I d.C.); docum. en lat. tardío y mediev.; luego en español en 1494, primera lengua moderna en que se documenta.
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eupnea; pánico
Comentario
La larga historia de una palabra a propósito de las formaciones con dys-
El hecho de que esta palabra esté en cabeza de las estadísticas de términos más buscados en Dicciomed desde que llevamos registro (enero de 2008), nos obliga a dedicarle un comentario largo. Como puede comprobarse en Dicciomed mes a mes, en los 16 meses de los que existen datos ha sido la palabra más buscada 4 meses y la segunda más buscada otros 7; sólo un mes ha estado por debajo de la décima posición. En conjunto, pues, es la palabra más buscada de Dicciomed. Sólo edema le disputa esa soberanía. Téngase en cuenta que estas cifras corresponden a búsquedas en un formulario, lo que exige teclear la palabra; es decir, no cabe duda de la voluntariedad de la pesquisa. Aunque se nos escapa la razón última de este éxito, los datos son contundentes. Por otra parte, todavía la secuencia de meses es demasiado corta para determinar si hay un factor estacional y se busca más cuando son más frecuentes las alergias; por ahora, no lo parece. Sólo nos cabe, por tanto, hacer un comentario del término desde el punto de vista lingüístico e histórico.

La creación de términos compuestos formados con un prefijo dys- δυσ- que indica 'dificultad' es un procedimiento de creación de léxico ya presente en Homero que se mantuvo a lo largo de la historia del griego. Los médicos griegos, a partir de Hipócrates, s. V a.C., aprovecharon el procedimiento y crearon muchas palabras especializadas con este elemento, que transformaron en un un procedimiento característico del vocabulario médico griego porque era muy cómodo formar palabras con este prefijo. En los textos de este autor encontramos ya media docena de sustantivos así formados, muchos de los cuales siguen en uso hoy, como disentería, discinesia, distimia, disuria, disforia y, también, él que estamos comentando, disnea. Con Dioscórides, s. I d.C., se añaden a esta lista términos como dispepsia o distocia y otros que no han triunfado como dysēkoíā δυσηκοία para indicar 'dificultades en el oído'. Con Galeno se añadieron a esta lista, que empieza a ser larga, palabras como disestesia, discrasia, dismorfia, disfonía y otras que no han perdurado como dyskhroiā δυσχροία o 'mal color' o dyspátheia δυσπάθεια 'aflicción'. En los ss. XIX y XX se crearon neologismos siguiendo el modelo de los médicos griegos y Dicciomed recoge más de 30, como puede verse aquí.

Centrándonos en disnea, pasó al latín, ya en el s. I d.C., y se documenta transliterada en la forma dyspnoea en autores como Plinio. Celso, que es contemporáneo del anterior, la escribe todavía con caracteres griegos; señala que debe distinguirse del asma y de la ortopnea. Pero, sin duda, el impulso definitivo para la extensión de su uso se lo dio Galeno en el s. II d.C. quien escribió un tratado que usaba el término en el título; se tradujo en latín como De difficultate respirationis; empieza con esta declaración, en un estilo muy característico de Galeno:

«Que la disnea es un deterioro de la inspiración lo muestra su propio nombre, igual que la disestesia lo es de la sensibilidad y la discinesia lo es del movimiento. Cuáles son las formas diferentes de este deterioro, por qué causas se producen y cómo se pueden diferenciar, no será posible aprenderlo por la denominación, sino que lo pondrá en evidencia la propia naturaleza de la respiración.»

No es de extrañar, por tanto, que sea un término muy bien representado en los autores médicos latinos del s. V d.C., como Celio Aureliano o Casio Félix. Tampoco nos debe sorprender que se escriba de otras formas como dyspnia, dysnia, etc. que en realidad están reproduciendo la pronunciación de esta palabra en griego de la época (debido a un fenómeno que no vamos a explicar aquí, llamado iotacismo, por el que el diptongo oi pasó a pronunciarse como ī). Poco después, hacia el año 600, San Isidoro de Sevilla decía, recogiendo el texto de Galeno que antes hemos citado, que la disnea era el término griego para una dificultad en la inspiración:

«inspirationis difficultas ... quam Graeci dyspnoean ... »

Podemos documentar la palabra en época medieval en los ss. X-XII, en autores de la escuela de traductores de Salerno y en tratados de cirugía, con gran variedad formal, como es habitual en esa época con formas procedentes del griego, entre ellas, disnia.

Precisamente así es como escriben el término los textos médicos hispánicos del s. XV. Una vez más ocurren dos fenómenos interrelacionados que hemos comentado en otras ocasiones:

* en español se puede documentar mucho vocabulario médico en época muy temprana, antes que en otras lenguas como italiano, francés o inglés, en buena medida gracias a una obra como el DETEMA cuyo corpus de textos puede encontrarse en la base de datos del CORDE.

* muchas palabras que los diccionarios consideran reintroducdas en el renacimiento, como ocurre con disnea en diccionarios ingleses, franceses o italianos, puede demostrarse que estuvieron en uso en época medieval si se dispone de mejor documentación, cosa que no es siempre fácil.

Pero veamos qué se decía de la disnea en el s. XV:

«las señales malas e temerosas en la esquinancia son disnia fuerte e oregínica e gran dificultad para tragar.» en una traducción anónima de 1493 del Tratado de cirugía de Guy de Chauliac. (oregínico es un adj. en relación con oregmón que significa, según el DETEMA 'ahogo' o 'disnea'.)

«La falta de haver resollo es una enfermedad llamada en latin asma o disnia, & viene de dos causas, es a saber de sequedad que tiene el pulmon en tal estado que no se puede ni dilatar ni encoger, & tal dificultad es llamada asma.» (Fray Vicente de Burgos en su Traducción de El libro de propietatibus rerum de Bartolomé Anglicus de 1494).

Lo que sí ocurrió en el Renacimiento fue que se volvió a la forma primigenia de la palabra y su transliteración latina, como se documenta en ingl. desde 1680.

Las referencias bibliogáficas que se han citado abreviadamente pueden encontrarse aquí.

Francisco Cortés. Mayo de 2009.

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