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esquizofrenia[schizophrenia]
f. (Psiquiatría/Psicol.) Trastorno mental que impide diferenciar entre experiencias reales e irreales, pensar de manera lógica, tener respuestas emocionales normales y comportarse normalmente en situaciones sociales. Entre sus síntomas están las alucinaciones, delirios, lenguaje y conducta desorganizados, abulia, alogia, etc. Tipos: catatónica, desorganizada, paranoide, residual e indiferenciada.
Medline Plus.
al. Schizophrenie [skhiz(o)- σχίζω gr. 'dividir' + phren(o)- φρ-ήν/-ενός gr. 'mente', (diafragma) + -íā gr. 'cualidad']
Leng. base: gr. Neol. s. XX. Acuñada en 1910 en al. por E. Bleuler.
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Esta palabra también aparece en las siguientes entradas:
anástrofe; apocalipsis; apofanía; catalepsia; catatonía; ecolalia; esquizoide; esquizotípico, ca; frénico, ca; frenitis; hebefrenia; psicosis
 

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procedencia de la imagen: http://es.wikipedia.org/wiki/Esquizofrenia
Comentario
La curiosa relación del diafragma con la esquizofrenia
Advertimos de entrada que éste es un comentario del lexema phren- más que de la palabra esquizofrenia; sencillamente éste es el término más difundido hoy día en el que se hace uso del citado lexema y por eso se ha escogido como el más representativo de los que lo emplean.

Aunque existe cierta discusión entre los filólogos clásicos sobre el significado anatómico originario del término phrḗn φρήν, no hay muchas dudas sobre su valor en médicos a partir de Hipócrates, ss. V-IV a.C., coincidente con el que encontramos en Aristóteles, s. IV a.C. Significaba 'diafragma' y se usaba casi siempre en plural, phrénes φρένες. Quizá en una época anterior, de la que Homero sería el principal testigo, significó 'pulmones', 'pericardio', 'entrañas' y quizá por eso su preferencia por el plural, pero en época clásica sin duda alguna phrénes era sinónimo de diáphragma διάφραγμα 'diafragma'. Dice Rufo de Efeso, especialista en vocabulario anatómico, a caballo entre los ss. I y II d.C.:

«Lo que separa las vísceras del pecho de las de abajo, es el diáphragma διάφραγμα o phrénes φρένες.» De corporis humani appellationibus 166.

Se podrían presentar citas parecidas de Hipócrates o Galeno, s. II d.C., en las que también aparecen en el mismo contexto como sinónimos ambos términos y en los que se define con toda precisión su función y localización.

A este valor anatómico tan claro se añadió por una metonimia relativamente fácil de entender el de 'mente', 'sede del pensamiento'; igual que en nuestra cultura el corazón se supone que es sede del coraje, del amor, de la voluntad, sin ninguna base científica, para los griegos el diafragma era la sede del miedo, la angustia, en un primer momento, y más adelante de la mente. En realidad existían dos términos fundamentales en griego para 'mente', ambos aprovechados en el léxico científico moderno; por un lado, el que comentamos que aparece en español en primera posición de compuesto en la forma freno- y en posición final en -frenia; por otra parte noûs νοῦς que forma compuestos acabados en -noia. El propio Homero ofrece un verdadero inventario de actividades volitivas o intelectivas asociadas con phrḗn φρήν. Así nos dice, por seguir sencillamente los ejemplos que nos ofrece el Liddell-Scott, «que sus phrénes le temblaban por dentro» (Il. 10.10), aludiendo al miedo; que «su phrḗn se complacía con la lira» (Il. 9.186), aludiendo al placer intelectual de la música; que «la angustia le embargaba sus phrénes» (Il. 8.124); «que el amor recubría sus phrénes»; también es la sede del conocimiento, así dice «lo sabemos en nuestras phrénes» (Il. 2.301). Este uso metonímico del término está muy extendido en Homero, como vemos, y se generalizó después de él, con lo que el valor habitual de la palabra fuera de los ambientes médicos fue el de 'mente'. Este significado no es, sin embargo, frecuente en médicos griegos, para los que domina con toda claridad el propio anatómico, el de 'diafragma'. A este respecto es muy ilustrativo el comentario que hace el muy racionalista autor del tratado hipocrático Sobre la enfermedad sagrada, del que hemos hablado en nuestro comentario de epilepsia. Dice (entre paréntesis nuestros comentarios):

«Afirmo que el cerebro es el que articula la intelección. Las phrénes (el diafragma) tienen esa denominación (es decir, un término asociado al pensamiento) por azar o convención pero no por lo que es ni por su naturaleza porque no sé yo qué facultad tienen para pensar (phronéein φρονέειν) o reflexionar (noéein νοέειν).» (De morbo sacro 16).

A pesar de esa declaración tan contundente, las cosas no estaban tan claras en época de Hipócrates, Por ello en phrenîtis φρενῖτις, que pasó a lat. phrenītis y phrenēsis y después español frenitis, frenesí, se produjo un cambio de significado y no significa lo mismo en Hipócrates que en médicos posteriores al s. III a.C. Los diccionarios de latín o griego lo traducen por 'locura', 'insania' y otros, como el Liddell-Scott, por 'inflamación del cerebro', cosa que no es verdad, al menos, para Hipócrates, aunque sí para autores de época imperial. En época arcaica e hipocrática era 'enfermedad del diafragma' y era un mal que cursaba con fuertes fiebres y muchas veces estaba asociado a la pulmonía por la simple razón de que diafragma y pulmón están cercanos. Fue después cuando se generó un debate sobre cuál era el órgano afectado por la phrenîtis. Diocles de Caristo, médico del s. IV a.C., decía con total claridad que «la phrenîtis es una inflamación del diafragma»; Praxágoras de Cos, también del s. IV a.C. declaraba que «la phrenîtis era una inflamación del corazón». (P. J. van der Eijk, Diocles of Carystus: A Collection of the Fragments with Translation and Commentary, Leiden 2000, frag. 72). Sin embargo, Erasístrato, en el s. III a.C., ya consideraba que era una enfermedad cerebral, una inflamación de las meninges (I. Garofalo, Erasistrati fragmenta, Pisa 1988, frag. 176), en consonancia con su idea de que la mente estaba asentada en el cerebro y no en el diafragma. Una vez más, Erasístrato fue definitivo en establecer un nuevo significado de un término, siempre con una base más cientifica. Galeno siguió y difundió esta opinión y habla de que es una enfermedad del cerebro (De symptomatum causis libri K. 7 202). Vemos que esa forma de entender las cosas se extendió y así Celio Aureliano en el s. V d.C. repite lo dicho por Erasístrato.

Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con la terminología médica actual? Pues que, con buen criterio y como buenos lectores de Hipócrates o Galeno, los anatomistas renacentistas cuando tuvieron que dar nombre a los vasos o nervios relacionados con el diafragma utilizaron el adjetivo frénico (phrenicus en latín científico se puede documentar desde antes del año 1600), como derivado de phrḗn 'diafragma'. Por otra parte, como hemos visto, desde Erasístrato se interpretó que phrenītis o frenitis eran una enfermedad del cerebro que afectaba a las facultades intelectuales, como derivado de phrḗn 'mente', cuyo asiento para los médicos posteriores a Hipócrates era claramente el cerebro. En esta línea en el s. XIX se siguió usando phrḗn como 'mente'. Fue J. Guislain quien introdujo en francés phrénopathie 'frenopatía' como término genérico para las enfermedades mentales en 1833; de paso acuñó la primera palabra formada con la terminación -frenia, paraphrénie; después vendrían hebefrenia (creada por K.L. Kahlbaum y E. Hecker en 1871), oligofrenia (1899), esquizofrenia (1910). Esta última fue acuñada por Eugen Bleuler en 1910 para completar la tipología de Emil Kraepelin sobre las formas de la esquizofrenia, una enfermedad que se denominaba entonces dementia precox; distinguía Kraepelin entre catatonia, hebefrenia y formas paranoides. Con esquizofrenia Bleuler quería insistir en el concepto de 'mente dividida' pero no en el sentido de 'personalidad dividida', sino haciendo alusión a una división entre las emociones y los pensamientos. Sobre todo esto se puede leer, a expertos con muchos mejores conocimientos sobre la cuestión, por ejemplo en Oxford Textbook of Psychopathology de T. Millon, P.H. Blaney y R.D. Davis, 1999, en este enlace.

Referencias bibliográficas.

Francisco Cortés. Marzo de 2010.

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