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inflamación[inflammation]
f. (Patol. general) Alteración patológica en una parte cualquiera del organismo, caracterizada por trastornos de la circulación de la sangre y, frecuentemente, por aumento de calor, enrojecimiento, hinchazón y dolor.
[in-flamm-ā(re) lat. 'encenderse', 'dar llama', 'inflamarse' + -t-iōn(em) lat. 'acción']
Leng. base: lat. Antigua calco del gr.. Lat. clás. inflammātiōn(em) añade a su valor de 'incendio' el patológico semejante al actual que procede probablemente del gr., de palabras que usan el lexema phleg-/phlog-; se documenta con valor patológico en fr. y en esp. en s. XV.
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Comentario
Rojo y caliente como la llama
Inflamación es un término de origen latino; en latín inflammātiōn(em), igual que ocurre en español, se asocia con flamma(m), 'llama'. Celso en el s. I d.C. da una definición del término que es prácticamente la que se sigue manejando hoy día. Dice Celso: "Cuatro son los signos de la inflamación: enrojecimiento (rubor en latín), hinchazón (tumor), junto a calor (calor) y dolor (dolor)" (3.10.3). Dice la definición del MeSH (Medical Subject Headings del Medline/PubMed), s.v. inflammation : "Proceso patológico caracterizado por lesión de tejido provocada por variadas reacciones citológicas y químicas. Se manifiesta por signos característicos como son dolor, calor, enrojecimiento, hinchazón y pérdida de función." En pocas ocasiones se podrá encontrar tanto acuerdo en definiciones separadas casi 2000 años.

Según eso podemos asociar etimológicamente tanto el calor como el enrojecimiento con la llama presente en el término. Con esto ya podríamos dar por cerrado nuestro comentario sin mayores problemas, en cuanto que se puede documentar en latín medieval como término de patología y en castellano medieval desde 1321, unos años antes que en francés. No es tampoco difícil encontrar textos médicos medievales que asocien la inflamación con calor o enrojecimiento.

Tal y com señala Celso, su equivalente griego es phlegmónē φλεγμόνη, un sustantivo derivado del verbo phlegmaínō φλεγμαίνω que tenemos en español en la forma flemón. la relación entre el griego y el latín es perfecta, tendríamos un sistema en griego phlégma φλέγμα 'llama', phlegmaínō φλεγμαίνω 'hincharse, inflamarse', phlegmónē φλεγμόνη 'inflamación' y en latín flamma 'llama', inflammāre 'prender fuego', 'hincharse, inflamarse', inflammātiōn(em) 'inflamación'. Parece claro que la coincidencia es demasiado buena para ser casualidad y que, una vez más, el latín está calcando al griego y ha escogido para el calco el término latino más próximo, procedente, además, de la misma raíz indoeuropea. Si revisamos los textos médicos griegos que usan tanto el verbo como el sustantivo es fácil ver que se asocia con el calor en numerosas ocasiones, aunque debemos confesar, para nuestra sorpresa, que no hemos conseguido encontrar ningún texto griego en que aparezcan las cuatro características de la inflamación descritas con la precisión de la cita inicial de Celso. Pero la relación con el calor es clara. Así dice Galeno:

«Hipócrates llama hinchazones (oidēmata 'edemas') toda tumoración que no sea natural. Sus seguidores clasificaron esas hinchazones en inflamaciones (phlegmonaí) y tumores duros (skirroí). Hipócrates llama las inflamaciones (phlogōseis), phlegmonaí, en cuanto que da ese nombre a las tumoraciones calientes.» (In Hippocratis librum de officina medici commentarii) K. 18b 882). Suscita aquí Galeno una cuestión terminológica en griego que no es fácil de determinar: la diferencia entre phlegmónē φλεγμόνη y phlὀgōsis φλόγωσις en cuanto que proceden de la misma raíz por lo que etimológicamente son equivalentes. El primero de estos términos es mucho más frecuente, pero ambos conviven desde el s. V a. C. en adelante. Galeno parece entender, por el texto citado y otros, que, al menos para él, phlὀgōsis supone calor y enrojecimiento, aunque no haya hinchazón, mientras que phlegmónē implica forzosamente la existencia de hinchazón. Señala, por ello en el texto aquí citado, que para Hipócrates phlegmónē puede cursar sin hinchazón. Es posible que esa diferencia que establece Galeno no esté tan clara en otros autores y que en la práctica sean términos muy próximos en su significado.

Dice Pablo de Egina, médico del s. VII d.C. «Acostumbran a designar todas las tumoraciones calientes y dolorosas con inflamación phlegmonaí.» (Epitomae medicae 4.17).

Sin embargo, en griego existe una contradicción que habrá que explicar en un comentario dedicado específicamente a flema. ¿Qué evolución explica que phlégma φλέγμα que en origen significaba 'llama' y que dio por derivación phlegmónē φλεγμόνη 'inflamación asociada con calor', signifique 'humor frío', como vemos que ocurre en la palabra flema. Evidentemente, no somos los primeros que hemos tropezado con esa dificultad. Uno de los mayores especialistas en medicina antigua griega y su vocabulario, el prof. J. Jouanna dedica unas páginas al tema en su Hippocrate : pour une archéologie de l'école de Cnide, Paris 1974, pp. 92 y ss. Prometemos un comentario de flema o flemático para dar cuenta de esta cuestión.

Francisco Cortés. Octubre 2009.

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