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Lexema: placent(a) lat. del gr. placenta(m)     'pastel plano', lat. cient. 'placenta'

placenta[placenta]
1. f. (Fisiol.) Órgano intermediario durante la gestación entre la madre y el feto, que se adhiere a la superficie interior del útero y del que nace el cordón umbilical.
2. f. (Bot.) Parte vascular del fruto a la que están unidos los huevos o semillas.
3. f. (Bot.) Borde del carpelo, generalmente engrosado, en el que se insertan los óvulos.
[plak(o)- πλά-ξ/-κός gr. 'algo fino y plano', 'lámina' + -e- gr. + -nt- gr. + -a gr. ]
Leng. base: lat. del gr. Antigua reintroducida con cambio de significado. A partir de lat. placenta 'pastel plano' que procede a su vez del gr. plakoûs πλακοῦς; la forma se explica a partir del acusativo gr. plakoûnta πλακοῦντα, con interferencia de formas participiales del verbo placeō. Reintroducida en fr. en 1540 con el significado original, con nuevo significado desde 1559; los significados botánicos a partir de 1681 en ingl.
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Esta palabra también aparece en las siguientes entradas:
Euterios; leptina; parto; Placentarios; placentotrofia; secundinas; umbilical
 

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1.
procedencia de la imagen: http://es.wikipedia.org/wiki/Placenta
Comentario
De pizzas y partos
El término placenta se empleó en latín clásico para designar cierto tipo de torta que, si nos atenemos a su etimología, tendría una forma plana y redondeada. Es más, por la receta sobre su preparación que nos ofrece el historiador romano M. Porcio Catón (De Agri Cultura 76), parece claro que vendría a ser una especie de pizza dulce, hecha a base de finas capas redondas y aderezada con aceite, queso, hierbas y miel.

Que la torta en cuestión debía de ser plana lo corrobora la propia etimología de la palabra, derivada de plakoûnta πλακοῦντα acus. griego de plakoûs πλακοῦς, ‘llano’ término emparentado en última instancia con la raíz indoeuropea *plak- ‘llano’, que dio lugar a numerosos vocablos cuyo significado denota algo llano, como plano, palma, playa o piélago.

Por otra parte, tampoco debemos albergar ninguna duda sobre el exquisito sabor de una placenta romana, ya que el acus. griego plakoûnta πλακοῦντα experimentó una leve modificación en su paso al latín, quién sabe si a través de la variante plakóenta πλακόεντα, o quizá por la seductora interferencia de algunas formas del verbo latino placeo ‘agradar’, verbo que, por lo demás, también deriva de la raíz indoeuropea que significa ‘llano’, en el sentido de que cualquier camino llano está libre de dificultades y, por tanto, es cómodo, placentero y apacible.

Con el significado de ‘torta’ se reintroduce el término en algunos textos en francés y español del siglo XVI, y será precisamente a mediados de ese siglo cuando tiene lugar la transferencia de su significado original al más “maternal” pero no menos dulce que hoy conserva, referido al órgano que nutre el feto durante la gestación. Fue el médico italiano Realdo Colombo, que en su tratado De re anatomica libri XV (1559), nos dice que “la naturaleza crea una especie de mucosa, que presenta una forma redondeada a la manera de una torta”. Y más adelante: “Galeno, que no describe esta membrana en los humanos, la llama corion, es decir, secundina” .

A nuestro juicio, el hecho de que el tratado de Colombo estuviese escrito en latín y que gozara de bastante difusión en su tiempo está en el origen de que el latinismo placenta sufriese un cambio de significado para designar la membrana tal y como todavía hoy se la conoce, en detrimento de los vocablos latinos que se usaron desde época clásica, secundae partus y secundinae de donde español secundinas.

Unos años después, y todavía en latín, Gabriel Falopio se refiere en varias ocasiones a dicho órgano con el nombre de placenta o placenta carnea, e incluso notamos cierta insolencia por parte del anatomista de Módena, al arrogarse la invención del término, cuando habla de “esa carnosidad a la que yo llamo placenta” (Falopio, Observationes anatomicae, 1562, p. 119v.).

Habrá que esperar al siglo XVII para que el significado anatómico, hasta entonces presente sólo en tratados en latín, pase a las lenguas romances. La primera mención parece ser la del médico inglés Alexander Read, en su Manual of Anatomy (1638), donde aparece como tecnicismo latino (“placenta uteri”). Unos años después se observa en francés, en Théophile Gelée, L'Anatomie françoise en forme d’abrégé (1654), y más adelante en italiano (F. Redi, 1698). En español, la primera mención seguramente sea la del médico madrileño P. Martín Martínez: “La Placenta llamada también por los Antiguos Hígado vterino porque tiene modo de substancia parecido al Higado, es una masa carnosa y espongiosa unida al Utero como el hongo al árbol, de donde nace la cuerda umbilical, por la qual está atado el Fetus” (Anatomía completa del Hombre, 1728).

En alemán tuvo lugar un fenómeno curioso: se adoptó como cultismo el término Plazenta ya desde el siglo XVI, pero acabó imponiéndose un compuesto –procedimiento típico en la lengua teutona- como Mutterkuchen (literalmente, “pastel materno”), que además hacía un guiño al origen del vocablo latino placenta.

Una vez que el término se consolidó en los tratados de medicina, es lógico pensar que, por evidente analogía con el aparato reproductor de las plantas, su significado se extendiera al mundo de la botánica, donde se aplica comúnmente a la parte del órgano femenino de las plantas donde se insertan los óvulos. También en este punto el primer caso parece encontrarse en inglés (1681), y posteriormente en francés e italiano (1694).

Joaquín Villalba, Universidad de Extremadura. Junio de 2009.

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